Reduce el ralentí y mejora la vida útil de tu camión Foton

16 de abril de 2026

¿Cómo mejorar el rendimiento y la vida útil de tu camión Foton optimizando el tiempo en ralentí?

Un camión de entrega blanco Foton con el área de carga abierta llena de cajas, junto a una carretilla, sobre un fondo azul.
Conoce cómo la gestión adecuada del tiempo en ralentí puede ayudarte a optimizar el rendimiento, reducir el desgaste del motor y mejorar la eficiencia operativa de tu camión Foton.

¿Qué es el tiempo en ralentí y por qué es importante?
El tiempo en ralentí es el periodo en el que el motor de un vehículo permanece encendido sin estar en movimiento. En operaciones de transporte y logística, este comportamiento es común durante cargues, descargues, esperas por alto tráfico o pausas operativas.
En vehículos de trabajo como los camiones de Foton, una gestión adecuada del ralentí es clave para mantener la eficiencia operativa y optimizar el desempeño del motor a largo plazo.

Impacto del ralentí en la operación
Aunque el motor esté en marcha, el vehículo no está generando desplazamiento, lo que implica:
• Consumo de combustible sin avance productivo
• Horas de motor acumuladas sin recorrido; El odómetro no se mueve, pero las piezas internas sí.
• Mayor carga térmica y uso de sistemas del motor
• Posible incremento en costos operativos si no se gestiona adecuadamente
En términos de desgaste en el motor, incluso sin movimiento, 1 hora en ralentí puede equivaler aproximadamente a 40 km de recorrido*, lo que significa que el vehículo puede estar acumulando uso sin que se vea reflejado directamente en el odómetro.

Recomendación técnica: optimizar el uso del motor
El objetivo no es eliminar el ralentí, sino gestionarlo de forma inteligente.
Existen dos enfoques de control:

1. Control por kilometraje real ajustado
Permite relacionar el mantenimiento con el uso real del vehículo en operación, considerando los kilómetros recorridos y las condiciones de trabajo. Sin embargo, cuando hay altos tiempos en ralentí, este método puede quedarse corto, ya que no contempla todo el desgaste del motor.
2. Control por horas de motor (recomendado)
Este enfoque registra el tiempo total de funcionamiento del motor, incluyendo los periodos en ralentí, permitiendo una visión más precisa del desgaste real del equipo, especialmente en operaciones urbanas o de alta detención.
En este caso, el mantenimiento deja de depender solo de los kilómetros y pasa a basarse en el uso real del motor. Por ejemplo, se pueden programar mantenimientos cada 175 horas de funcionamiento equivalentes a un período de mantenimiento preventivo de 5.000 kms, asegurando que los servicios se realicen en el momento adecuado, incluso si el vehículo no ha recorrido grandes distancias. Esto según el tipo de motorización del camión Foton.

Beneficios de una buena gestión del ralentí
Implementar un control adecuado aporta ventajas claras a la operación:

• Mayor eficiencia en el consumo de combustible.
• Mejor planeación en tiempos de mantenimientos preventivos.
• Optimización de la vida útil del motor.
• Mayor control operativo de la flota.
• Reducción de costos a largo plazo.
• Programación de mantenimiento más precisa, evitando tanto retrasos como intervenciones innecesarias.
 
Buenas prácticas para operadores y flotas
• Apagar el motor en pausas prolongadas. Operación Última milla, cargue y descargues.
• Monitorear horas de funcionamiento vs. kilómetros recorridos, mediante la instalación de horómetros que calculan el tiempo real.
• Implementar sistemas de control de operación.
• Es importante capacitar conductores en el manejo eficiente.
• Realizar mantenimientos considerando no solo el kilometraje, sino también las horas reales de uso del motor.

La gestión del tiempo en ralentí no solo mejora la eficiencia del vehículo, sino que también impacta directamente la forma en que se debe planificar el mantenimiento. 
Ignorar este factor puede llevar a subestimar el desgaste del motor y generar costos innecesarios a largo plazo.

Por eso Ruteros, aplicar buenas prácticas de uso del motor y ajustar el mantenimiento según la operación real es clave para maximizar el rendimiento y garantizar una operación más eficiente y sostenible.